Carta #10: Al espejo

Espejo, espejito…

¿Cuántas veces nos hemos encontrado? Debo confesar que tengo cierta debilidad por ti… Me has acompañado tanto, en mi cuarto, en mi sala, en mi cartera, ¡te uso para todo!

Sé que hay dichos y diretes sobre ti. Al parecer a algunas personas no les gusta lo que ven en ti pero, ¿qué sería de la vida si no existieras?

Sí, es verdad que a veces la imagen que me devuelves no es precisamente la que espero, pero sí que es la realidad, lo que hay pues, y eso se agradece.

Me has visto en todos los looks y formas posibles: cuando estoy por demás arreglada y hasta cuando ando en mis peores fachas, ¡es que no se te pasa nada espejo, espejito!

¿Lo bueno? Me has hecho conocer mis mejores ángulos, los peores, has visto mis muecas, mis dientes, mis ojos llorosos, ¡y esos cortes de cabello que han sido todo un sacrilegio!

Tú sí que has sido un artefacto genial en mi vida espejo querido…

Hasta he jugado contigo a ver si me dices que soy la más bonita, pero eso como que lo reservaste solo para la bruja de Blancanieves.

Me gusta que no hayamos tenido muchos inconvenientes en estos años, la verdad estoy bastante conforme con lo que me muestras y lo que me haces aprender de mi misma.

Espero que quienes se vean al espejo siempre consigan un reflejo que amen ver, porque en mi caso así es.

Me gusta verme en ti, puedo pasar tiempo haciéndolo, bailando ante ti, viendo mi propia alma a través de tu reflejo.

Me gusta que me veas cantar, bailar, reír y hasta llorar, eres un buen compañero siempre, por eso te he cambiado por algunos más grandes y te he puesto en sitios bien estratégicos.

Ya veremos cómo nos va cuando pase más tiempo, espero seguir viendo en ti lo que tanto me gusta de mi… seguimos…

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