Carta #8: A las fronteras

No tengo claro cuándo fue que supe acerca de las fronteras…

Cuando eres niño, no tienes muy claro que existen líneas imaginarias que pueden separar personas, territorios, culturas, corazones…

No fue hasta hace muy poco que en serio empecé a odiarlas. Y es que cada vez que alguno de mis afectos decidía partir, sentía las fronteras como una parte negativa de la vida.

Antes no le daba ni un poco de interés, pero cuando hay miles de kilómetros que separan tus amores de ti es cuando de verdad empiezas a reflexionar: ¿son tan necesarias las fronteras? ¿Puede sacarse algo positivo de ellas?

La respuesta para mi es clara: sí y no. Ellas nos indican a dónde pertenecemos, circundan el país que nos vio nacer y por supuesto nos hacen sentir parte. Pero como todo, hay un lado oscuro en ellas también…

Las fronteras se han convertido en vías de escape, en esa línea que muchos quieren traspasar aun sin saber qué les depara el otro lado. Hoy las fronteras son un negocio, un calvario y hasta un infierno para quienes deciden en un intento desesperado cruzar por ellas buscando un mejor futuro.

No sé cuántos cuentos he escuchado de ellas, porque hay que ver cuántas historias se forjan allí, lo que sí sé es que sería mejor poder cruzarlas con ganas, sin miedos, siendo ciudadanos del mundo, porque al final somos de donde nacemos, pero también somos de a donde vamos…

Hay muchas historias de fronteras, la mía es que algunas me separan de quienes extraño… ¿cuál es la tuya?

Carta #8: A las fronteras – Reto 100 cartas creativas de Si te lo cuento

 

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